jueves, 16 de diciembre de 2010

Los gigantes se agigantan

 

Enrique Galván-Duque Tamborrel
marzo / 2005

 

 

El gripo estadounidense de grandes tiendas Federated Department Stoeres se dispone a adquirir a su rival May por 11 mil millones de dólares, sí, leyó usted bien, once mil millones de dólares, creando con ello un nuevo gigante ---se agiganta el gigante--- en un sector afectado por la competencia de las cadenas de venta de ropa y por la aplanadora Wal-Mart.

 Ante la competencia de cadenas especializadas como las confecciones GAP y la ropa interior Victoria's Secret, eclipsadas las tiendas elegantes como Neiman Marcus y amenazadas por los gigantes de la distribución, Federated y May terminaron por entenderse después de dos años de discusiones.

"La competencia nos ataca por todas partes, de modo que para sobrevivir debemos ser más eficientes y competitivos ante las empresas de venta directa al consumidor en todos los ramos", comentó el presidente de May.

La empresa surgida de la fusión reunirá a dos actores similares en actividad y en volumen y estará dotada de 950 tiendas, con un monto de negocios de unos 30 mil millones de dólares.

Federated, propietario de casas prestigiosas como Macy's y Bloomingdale ---grandes tiendas de departamentos fundadas en el siglo XIX, cuyo perfil resulta hoy obsoleto comparado con GAP o Banana Republic, de mercadeo más contundente---, podrá ahora controlar las 12 marcas de cadenas de tiendas de May, como Lord and Taylor, Marshall Field's y Hecht's.

Federated espera no ceder más ventajas a los pesos pesados de distribución, como el número uno mundial Wal-Mart y sus negocios por valor de 285 mil millones de dólares, o la última fusión del sector anunciada en noviembre de 2004, la de Sears y Kmart, que creará a partir de abril un grupo de un valor de 55 mil millones de dólares.

El espíritu de la fusión Federated-May es "convertir a mediano plazo la mayor parte de las tiendas May en la marca Macy's", para lograr así que esta marca disponga de una fuerza de convicción más extendida en Estados Unidos como también para lograr economía de costos y extenderse a otros países, entre ellos México.

Apoyándose en su "exitosa" experiencia de adjuntar el nombre de Macy's a tras marcas de distribución de algunas de sus tiendas ---Bon-Macy's, Burdines-Macy's, Goldsmith-Macy's--- Federated quiere aplicar este principio a las marcas de May para estar presente en 49 estados norteamericanos, asentando así su presencia de costa a costa de los Estados Unidos.

"Esto nos permitirá unificar nuestros gastos de publicidad, a diferencia de las tiendas de ámbito regional, lo que representa una fuente de importantes reducciones de nuestros gastos", explicó el presidente de Federated,

La fusión rendirá también beneficios a los clientes, tales como: campañas de promoción de ámbito nacional, disponibilidad de marcas exclusivas para reinventar las tiendas May y el desarrollo de programas de fidelidad.

La operación costará caro a Federated, que tendrá que invertir mil millones de dólares en los próximos tres años para integrar a May, pero al mismo tiempo espera ahorrarse 450 millones de dólares hasta 2007.

Además, de los 11 mil millones de dólares de la transacción, Federated se comprometió a asumir los 6 mil millones de dólares de pasivo de May.

La súper gigante cadena Wal-Mart tiene ya muchas tiendas en varias ciudades de México.  Recientemente realizó estudios para instalarse en el istmo de Tehuantepec, pero se encontró con varios problemas de infraestructura y social que no ha podido superar, sin embargo el proyecto está vigente.  

Persiste el temor infundado de que las súper tiendas perjudican el entorno económico y social en donde se instalan, pero se ha comprobado con hechos que no es así, sino al contrario, en los lugares en donde se han instalado han tenido una mejora latente en la economía en general, o sea son más los beneficios que reportan que los perjuicios.

 



Las circunstancias de la vida

 

Enrique Galván-Duque Tamborrel
            marzo / 2005




Nuestra vida no es simplemente una serie de circunstancias, una serie de días que van pasando uno detrás de otro, sino que todos los días de nuestra vida son un don de Dios, no sólo para nosotros, sino sobre todo un don de Dios para los demás, para aquellos que viven con nosotros. Un don de Dios que requiere, por parte nuestra, reconocerlo y hacernos conscientes de que efectivamente es un regalo de Dios. Y permitir, como consecuencia, que en nuestro corazón haya un espíritu agradecido por el hecho de ser un don de Dios.

En la historia de la humanidad, Dios ha ido dando dones constantemente, y a veces se prodiga de una forma particular en algunas circunstancias, por lo demás muy normales, muy corrientes, pero que se convierten de modo muy especial en don de Dios para sus hermanos. Es Él quien decide dar fuerza espiritual y fortaleza a los hombres y mujeres que entregan su vida en ayudar a los demás a caminar por la vida y que encuentren a Dios, que es quien decide hacer de nuestras vidas un don para los demás.

Ciertamente que esto requiere, por parte de quien toma conciencia de ser un don de Dios para los demás, una correspondencia. No basta con decir "yo me entrego a los demás", "yo soy un don de Dios para los demás", es necesario, también, estar conscientes de lo que por nuestra parte esto va a suponer. A veces podemos convivir con el don de Dios y no ser conscientes de que lo tenemos a nuestro lado y no ser conscientes de que Dios está junto a nosotros. Podemos estar conviviendo con el don de Dios y no reconocerlo.

De acuerdo con relato del Evangelio (Mateo 20, 17-28), algo así les había pasado a Santiago y a Juan, los hijos de Zebedeo. A pesar de llevar ya tiempo con nuestro Señor, no habían captado el don de Dios. Tanto es así que, justamente después que Cristo les habla de pasión, de muerte y de resurrección, acompañados de su madre, llegan y le dicen a Jesús: "Queremos sentarnos uno a tu derecha y otro a tu izquierda". Cuando Jesús está hablando de renuncia, de entrega, de sacrificio, de redención, ellos le hablan a Cristo de dignidades, de cargos y de honores.

¡Qué misterio es el hecho de que se puede convivir con el don de Dios y, sin embargo, no reconocerlo! Nuestra vida puede ser una vida semejante a la de los hijos de Zebedeo, que tenían el don de Dios más grande —Cristo nuestro Señor—, y no lo habían reconocido.

El don de Dios, el Hijo de Dios caminaba con ellos, comía con ellos, dormía con ellos, les hablaba, les enseñaba, y ¡no lo habían reconocido! Es necesario tener los ojos abiertos y el corazón dispuesto a acoger el don de Dios, porque nos damos cuenta de que, no solamente Juan y Santiago no habían captado nada del don de Dios que era Cristo para sus vidas, tampoco nosotros mismos, muchas veces, lo hemos captado.

En éste pasaje del Evangelio encontramos una serie de características que tiene que tener nuestro corazón para ser capaz de reconocer el don de Dios: En primer lugar, estar dispuestos a servir a los demás; en segundo lugar, estar dispuestos a ir con Cristo, como corredentores, por el bien de los demás.

Corredentor, compañero y servidor son las características del corazón que está dispuesto a reconocer el don de Dios y del corazón que está dispuesto a ser don de Dios para nuestros hermanos. A nosotros, entonces, nos correspondería preguntarnos: ¿Soy yo también corredentor? ¿Tomo yo como mía la misión de Cristo, que es salvar a los hombres? ¿Soy compañero de Cristo, es decir, lo tengo frecuentemente en mi corazón, hago que los hechos de mi vida sean congruentes con mi fe, comparto con Él todo? ¿Su vida es mi vida, sus intereses los míos, sus inquietudes las mías? ¿Soy servidor de los demás? ¿Estoy dispuesto a ser de los que sirven, de los que ayudan, de los que colaboran, de los que cooperan, de los que se entregan, de los que dan sin esperar necesariamente una recompensa?

Así como Jesucristo no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida como rescate de muchos, ¿tenemos nosotros la conciencia de que éste debe ser el retrato de nuestra vida: corredentores, compañeros y servidores de Cristo?  Esta conciencia, que nos convierte en don de Dios para los demás, es la que nos convierte en colaboradores, en ayuda y en camino de Dios para nuestros hermanos los seres humanos.

No soñemos pensando que simplemente porque los criterios del Evangelio más o menos se nos emparejen y estemos de acuerdo con ellos, ya por eso tenemos claro el don de Dios.  Si no somos con Cristo corredentores, si no somos con Cristo servidores de nuestros hermanos, seremos lo que seamos, pero no podemos decir que hemos encontrado el don de Dios, porque nos estamos engañando.

Cuando el Señor nos llama a la fe cristiana, es para llenarnos de cosas cotidianas y normales, como es cada una de nuestras vidas. En lo cotidiano está el don, no tenemos que buscar cosas extraordinarias ni milagros ni cosas raras.

Pidámosle a Dios que nos conceda abrir nuestro corazón al Su Don, pero también pidámosle que nos permita abrir nuestro corazón para que también nosotros, corredentores, compañeros y servidores, sepamos ser don de Dios para los demás.  Este sentimiento provoca unidad entre los seres humanos, y unidad es una de las principales carencias que tenemos los mexicanos, luchemos por revertirla en bien de nuestro país, ¡por México y para México!



La cultura de la indiferencia religiosa


Enrique Galván-Duque Tamborrel
marzo / 2005

 

 

Indiferencia: broquel del egoísmo, daga de la pasión,
consuelo del escepticismo, recurso del soñador, caudal del tonto.
El ateísmo es un medio, al alcance de todos los simples,
de negar lo que no comprenden.  

 

 

Una locución, quizá no tan usada en el lenguaje ordinario de las sociedades contemporáneas es el de la indiferencia religiosa. Delante del fenómeno de la secularización que predecía la desaparición del ámbito religioso en la sociedad moderna, se ha comprobado, que lejos de desaparecer, el horizonte religioso ha crecido con nuevo vigor, aunque si bien con una orientación diversa.

La secularización del contexto moderno ha dejado una expresión religiosa de tipo subjetivista; despreciando cualquier clase de institucionalización de la esfera religiosa que pretenda proponer la verdad absoluta de su credo. Para algunos, el único canal de supervivencia de la religiosidad se encuentra en la presentación de contenidos religiosos evolutivos y polifacéticos, cualquier clase de desarrollo dogmático tradicional conduciría a la petrificación religiosa y a su anacronismo. Otros observan que la religiosidad permanecerá vigente en la medida que pueda ofrecer, una propuesta seria sobre al sentido de la vida, al que la modernidad no ha podido responder.

Por otro lado, los derechos del hombre vienen defendidos, pero sin referencia al Trascendente Personal. Estamos delante de un nuevo humanismo, un humanismo auto idolátrico, narcisista "Yoísta", del concreto individuo, no del género humano, como lo fueron el renacimiento, el racionalismo, el idealismo alemán o el marxismo, ni siquiera del tipo reflexivo existencialista, sino de la absoluta subjetividad hermética de cada individuo.

La decepción de la razón y su acelerada caída, han afirmado en la nueva religiosidad una ruptura entre creencias profesadas y regla moral. Cualquier pretensión de norma es visto como atentado  a la autonomía moral del individuo.

El hombre ya no es centro de todo, sino el "yo". El hombre es solo, de ahí que busque una disolución de su soledad en la naturaleza, con la cual forma un solo elemento, pero que paradójicamente explota y destruye para lograr el confort, que constituye el valor absoluto de bondad.

Desde el ámbito fenomenológico la incredulidad no se presenta como corriente de pensamiento ateo, mucho menos como fenómeno claramente manifiesto, sino como un dato extendido en la realidad occidental, que no es rechazado por la sociedad, ni contestado por los creyentes. Aparece pues, como una corriente envolvente, una mezcla de apatía, relativismo y tolerancia con respecto a la realidad trascendente. Hablar o no hablar de Dios, es realmente indiferente improductivo. El ateísmo teórico ha sido tan efectivo en las décadas pasadas, que se transformado en un estilo asimilado de vida, donde la fe, viene suplantada por el sentimiento religioso, expresión emotiva de la inmanencia. El ateísmo no necesita ya combatir la trascendencia de Dios, hoy se vive el sepelio de Dios en la cripta sentimentalista de la yo.

El paradigma dominante de bienestar, propone la felicidad como autosuficiencia y bienestar individual en materia económica, se erige como el único horizonte creíble de realización humana, para lo cual es preciso renunciar a la identidad histórica, la pertenencia familiar, la memoria regional, el marco de valores tradicionales y todo aquello que suponga un obstáculo a la uniformidad industrial de producción y a la generación económica.  Las tradiciones son vistas como mero atavismo ancestral que impide la realización personal, por ello han de ser superadas por nuevas tradiciones, no comunitarias, sino individuales, ligadas a momentos "mágicos" de sentimiento.  De este modo se intercambia la dimensión histórica de la fe y los sacramentos cristianos, con la expresión hermética de las propias formulaciones religiosas basadas en la emoción y la mágica fuerza de los amuletos personales.

La globalización como instrumento de propagación de este modelo atomizador, ha influenciado grandemente la no creencia, mediante un paradigma de felicidad norteamericano, que relativiza la relación con el Trascendente, recluyéndolo aún más en el ámbito subjetivo, igualando así las diversas formas de valores culturales y reduciendo el impacto y continuidad de la transmisión de la fe.

El resurgimiento religioso parece orientarse en dos direcciones precisas y diversas del desarrollo previo:

1) La negación de la objetividad de la realidad Trascendente, que por lo tanto no puede ser administrada u ofrecida por ninguna clase de institución religiosa; implicando así el desprecio por la dimensión histórica y Reveladora de la fe.

2) El rechazo o indiferencia a lo que signifique alteridad, la divinidad no puede ser "Personal", ello implicaría diversidad, Autoridad y Obediencia.  La vivencia colectiva sólo tiene valor en cuanto los otros sienten lo mismo que yo. La iniciación es válida para estas nuevas formas religiosas en la medida que permite sentirse o reconocerse como protagonista de esta acción o cuando permite tener emociones "fuertes".  Ello explicaría el auge occidental del modelo asiático monista de trascendencia lo humano y lo divino identificados y disueltos.

La opción religiosa o de creyente es asunto meramente subjetivo, de elección personal, cuyos efectos son también subjetivos y objetivamente en nada distintos de los que un no creyente experimenta.  No hay diferencia entre creer y no creer.  La creencia de fe no aporta ningún beneficio o privilegio objetivo, cualquier clase de razonamiento que intente mostrar que la fe da respuestas a lo que el no creyente no tiene, se ve observado como anticuado, iluso y autoritario.  Esta situación proviene de la aceptación legal en que los no creyentes poseen valores propios, dignos de respeto e iguales a los cristianos.  El impacto y las modalidades de secularismo y el relativismo presentes en la mentalidad actual de los católicos, podría requerir diversos convenios sobre el argumento, como uno de los rasgos culturales que configuran la actual sociedad tecnócrata.

Solamente cuando la fe es puesta como respuesta histórica al mensaje de Jesucristo, viene vista como objetivamente distinta a los valores de los no creyentes, pero precisamente por ser histórica, pero no viene valorada como opción de superioridad antropológica, sino sólo como una misión en la historia, no diversa del determinismo.

Así cualquier expresión radical de la fe es vista como sectaria.  Hacer presente la fe en lo cotidiano se vuelve rareza. Del mismo modo la afirmación sin ambages de identidad católica es criticada como fundamentalismo, del mismo modo que la pertenencia a una experiencia comunitaria eclesial se denuncia como integrismo o gueto.  Y esto, no por las demás religiones, sino por los mismos católicos que ha fuerza de contemporizar con el secularismo, ha generado una propuesta católica "light".

¿Será que la insatisfacción de la experiencia religiosa de la fe católica en nuestras sociedades, es el resultado de una vivencia intensa de la fe, descubierta como fraude? ¿No será más bien el rechazo a formas ingenuas, corrompidas y superficiales de una religiosidad popular "light", de moralismo legalista e ignorancia histórica? ¿La indiferencia no estará invocando de alguna manera una forma más radical de experiencia del Trascendente precisamente en la historia y una vivencia más intensa y personal de la vida comunitaria?

 


Invertir en futuro


Enrique Galván-Duque Tamborrel
marzo / 2005

 

La previsión es un sueño del
que nos despierta el hecho.

 

 

Un hombre estaba perdido en el desierto. Parecía condenado a morir de sed. Por suerte, llegó a una vieja cabaña destartalada, sin techo ni ventanas. Merodeó un poco alrededor hasta que encontró una pequeña sombra donde pudo acomodarse y protegerse un poco del sol. Mirando mejor, distinguió en el interior de la cabaña una antigua bomba de agua, bastante oxidada. Se arrastró hasta ella, agarró la manivela y comenzó a bombear, a bombear con todas sus fuerzas, pero de allí no salía nada. Desilusionado, se recostó contra la pared sumido en una profunda tristeza. Entonces notó que a su lado había una botella. Limpió el polvo que la cubría, y pudo leer un mensaje escrito sobre ella: "Utilice toda el agua que contiene esta botella para cebar la bomba del pozo. Después, haga el favor de llenarla de nuevo antes de marchar".

El hombre desenroscó la tapa, y vio que efectivamente estaba llena de agua. ¡Llena de agua!  De pronto, se encontró ante un terrible dilema: si se bebía aquella botella, calmaría su sed por un pequeño tiempo, pero si la utilizaba para cebar esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca del fondo del pozo, y podría tomar toda la que quisiera, y llenar sus cantimploras vacías, pero tal vez no, tal vez la bomba no funcionara y desperdiciaría tontamente todo el contenido de la botella, teniendo tanta sed. ¿Qué debía hacer? ¿Debía apostar por aquellas instrucciones poco fiables, escritas no se sabe cuánto tiempo atrás?

Al final, se armó de valor y vació toda la botella en la bomba, agarró de nuevo la manivela y comenzó a bombear. La vieja maquinaria rechinaba pesadamente. El tiempo pasaba y nuestro hombre estaba cada vez más nervioso. La bomba continuaba con sus chirridos secos, hasta que de pronto surgió un hilillo de agua, que enseguida se hizo un poco mayor, y finalmente se convirtió en un gran chorro de agua fresca y cristalina. Bebió ansiosamente, llenó sus cantimploras y al final llenó también la botella para el próximo viajante. Tomó la pequeña nota y añadió: "Créame que funciona, eche toda el agua".

Esta sencilla historia nos recuerda una realidad constantemente presente en la vida de toda persona: cualquier logro supone casi siempre aplazar una posible gratificación presente y correr el riesgo de que ese sacrificio resulte improductivo. Y aunque es cierto que buena parte de nuestros esfuerzos son improductivos, o al menos lo parecen, es igual de cierto que cuando tendemos a contentarnos con satisfacciones a corto plazo y no invertimos en objetivos mejores a un plazo más largo, es fácil entonces que nos deslicemos por la pendiente de la mediocridad o del conformismo. Cada día se nos presentan oportunidades que nos pueden ayudar a ser mejores personas, o que nos abren puertas que nos conducen a situaciones mejores. Y si no apuestas, si no inviertes en el futuro, es seguro que al final habrás perdido. Porque hay trenes que se pierden y luego vuelven a pasar, pero otros no.

Todos debemos sacrificar cosas de un orden inferior para lograr otras que son de orden superior. No podemos acostumbrarnos a rehuir esos desafíos. Hay gente a la que le resulta difícil pensar en el después, que está acostumbrada a dejar las cosas para más adelante, y eso hace que su vida sea una vida desorganizada, de constantes dejaciones y atropellos, una vida de la que apenas se tiene control y que al final no conduce al puerto deseado.

Las personas que procuran acometer cuanto antes el deber costoso se sienten psicológicamente más despejadas, y quienes tienden a retrasarlo se sienten más decepcionadas y frustradas. Empezar, de entre las tareas pendientes, por la que a uno más le cuesta, suele ser un modo de proceder que aligera la mente, aumenta la eficacia de nuestros esfuerzos y mejora nuestra calidad de vida. Quienes siempre encuentran motivos para demorar lo que les cuesta, son personas que viven tortuosas esclavitudes, por mucho que lo decoren con apariencias de feliz espontaneidad o de bohemio abandono.

Y en tu huerto invernal, reserva un poco de lento sol para dorar tus horas.


EU sigue de líder inversionista en México

Realizó inversiones directas por 7,606 millones de dólares en territorio azteca; la UE en segundo lugar

Enrique Galván-Duque Tamborrel
marzo / 2005

 

A pesar de que empresas europeas participaron en dos grandes adquisiciones de compañías mexicanas, Estados Unidos se colocó como el principal inversionista en México durante 2004, una posición que ha mantenido en la última década.

En 2004, el banco español BBVA compró acciones de Bancomer por 4,200 millones de dólares y el grupo suizo Holcing adquirió la cementera Apasco por 450 millones de dólares.

Hasta antes del 15 de febrero, aún no estaba claro si Estados Unidos retendría su primera posición como país inversionista en México, debido a la abultada participación que le darían a la Unión Europea esas dos transacciones.

La administración del presidente Vicente Fox informó que México captó 16,600 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED) en 2004. De ese monto, Estados Unidos participó con 7,609 millones, mientras que la Unión Europea lo hizo con 6,365 millones.

Miles G. Bryant III, presidente de la Cámara Americana de Comercio (AmCham México), estimó que Estados Unidos seguirá siendo el principal país inversionista en México, por arriba de la Unión Europea y Japón, con una participación de entre el 70% y el 80% del total de los flujos de IED captados por la economía mexicana.

De 1994 a 2004, las empresas estadounidenses dirigieron hacia México 92,523 millones de dólares de (IED), lo que representa un 62.8% de los flujos totales captados.

En el mismo período, las empresas de la Unión Europea invirtieron 35,638 millones de dólares (24.2%). Ese monto no incluye las inversiones de filiales de consorcios europeos establecidas en Estados Unidos.

Bryant proyectó que las empresas estadounidenses podrían enviar anualmente entre 10,000 millones y 12,000 millones de dólares de IED a México, aun si el Congreso de México no aprobara las reformas estructurales en materia energética, fiscal y educativa.

El ex director de la filial mexicana de DaimlerChrysler destacó que es tal el potencial de inversiones que pueden hacer las compañías de EU, que duplicarían esa cantidad de IED en México si se aprobaran reformas estructurales, para alcanzar así entre 20,000 millones y 22,000 millones de dólares por año.

"México requiere inversiones por 20,000 millones de dólares cada año para poder crear los empleos que necesita", dijo.


Cabildeo por reformas

 

Las cúpulas empresariales y los gobiernos de México y Estados Unidos han acelerado los trabajos de cabildeo para que el Congreso mexicano apruebe las reformas estructurales.

El próximo martes se reunirán en Los Pinos el presidente Vicente Fox, el embajador de Estados Unidos en México Tony Garza, José Luis Barraza, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), y Bryant para tratar de impulsar las reformas estructurales.

Bryant destacó que ese equipo cuatripartito se reúne de una a dos veces por mes y sostiene constantemente entrevistas con miembros del Congreso de la Unión.

El miércoles pasado, Bryant conversó con el presidente Fox en Los Pinos y, aunque el diálogo se centró en la necesidad de mejorar la logística para incrementar los flujos de comercio exterior en México, nuevamente se abordó la necesidad de realizar cambios legislativos para incrementar la inversión.

La mayor parte de los temas que trata el equipo citado comprende reformas que tendrían efectos en las inversiones tanto de compañías estadounidenses como de empresas mexicanas.

"Esta administración [la del presidente Fox] está trabajando muy duro para aprobar las reformas, pero el Congreso necesita alcanzar un consenso y no sé cuándo lo hará", concluyó Bryant.

 

IED y transnacionales

 

Estados Unidos es uno de los países más integrados a la red de comercio e inversiones a nivel mundial, dijo Stephen S. Poloz, vicepresidente ejecutivo y economista en jefe de Export Development Canada, el organismo gubernamental canadiense encargado de promover las exportaciones.

Las empresas estadounidenses establecidas en México participan con gran parte del comercio bilateral con Estados Unidos, una estrategia que han seguido con un mayor dinamismo en relación con China.

Poloz informó que un 65% de las importaciones que hace Estados Unidos provenientes de China es realizado por firmas transnacionales establecidas en ese país asiático.

También destacó que del total de importaciones que realiza Estados Unidos a nivel mundial, el 48% se realiza entre las compañías ubicadas en el territorio estadounidense y sus filiales en el extranjero.

Poloz planteó que México y Canadá pueden tomar ventajas, como adquirir partes o suministros de países asiáticos para producir bienes con mayor valor agregado y exportarlos a terceros países.

Progresivamente, las empresas transnacionales cuentan con más libertades e incentivos para moverse de un país a otro en sus procesos de producción, lo cual obliga a perfilar un mayor grado de especialización y presiona a las naciones a brindar un mejor ambiente para los negocios.

 



Imprescindible avivar el ingenio de la cocina mexicana ante la perversión de las tradiciones

 

Enrique Galván-Duque Tamborrel
marzo / 2005

 

Manuel Tolsá, escultor y arquitecto, nació en Valencia, España en 1757, llegó a la Nueva España en 1791 como director de Escultura de la Academia de San Carlos, creada en esa misma época.  Una vez en la capital realizó varias obras arquitectónicas de importancia para el ayuntamiento como la introducción del agua potable, la revisión del desagüe del Valle de México, la construcción de los baños del Peñón y la realización de nuevos planos para la Alameda y el Coliseo.  A Tolsá se debe la construcción del Palacio de Minería, las casas de los marqueses de Apartado y Selva Negra y la conclusión (fachada y cúpulas) de la Catedral metropolitana.  Trabajo también en la provincia: en Guadalajara (Hospicio Cabañas), en Puebla (el Ciprés de la Catedral), en Toluca (la fuente y el obelisco), además de otras obras destacadas.  Como escultor, su trabajo no fue menos importante: la estatua ecuestre de Carlos IV (el Caballito), el busto de Hernán Cortés, el altar mayor del Templo de Santo Domingo y el de las Capuchinas.  Trazó los planos para el primer cementerio civil y para la plaza de toros, así como los de numerosos templos, conventos y palacios en la capital y el interior de México.  Fabricante de muebles, diseñó y realizó hermosos domos religiosos.  Murió en la Ciudad de México en 1816.

El Palacio de Minería alojó durante más de siglo a la Escuela Nacional de Ingenieros de la Universidad Nacional de México ---Autónoma a partir de 1929---, mi Alma Mater.  Cuando se trasladó a sus nuevas instalaciones en la Ciudad Universitaria, por instancias del Ing. Bernardo Quintana (ya finado), el precioso inmueble quedó a cargo de la Sociedad de Exalumnos de la Facultad de Ingeniería (SEFI), que lo restauró y se ha destinado para realizar actividades culturales.  Una de esas actividades es la Feria Internacional del Libro que se realiza cada año.

Gracias al Internet, el pasado mes de febrero pude realizar una visita virtual a la citada Feria, en donde, entre tantas cosas interesantes, pude penetrar a una conferencia del investigador José N. Iturriaga sobre la cocina popular mexicana.

Cuando el investigador habla sobre la gran riqueza de la buena mesa mexicana, su voz resuena como la de un antiguo sabio al que por alguna extraña suerte le fue concedido conocer los secretos de todos los sabores creados por el hombre en el laboratorio más antiguo de la historia: la cocina.

Los sabores de la gastronomía mexicana integran una de las grandes cocinas del mundo, afirmó el coordinador de la colección Cocina indígena y popular, la cual fue presentada en la referida Feria.

"Si comer representa un acto biológico, cocinar es un acto cultural. En ese sentido, lo que esta colección muestra a los amantes de la cocina, es que la diversidad cultural del país manifestada a través de sus alimentos y formas de preparación, es vigente gracias al conocimiento transmitido verbalmente".

José N. Iturriaga señaló que los 54 volúmenes que conforman este trabajo cubren 29 entidades de las 32 que integran la República y 33 grupos indígenas de los 62 existentes, por lo que faltan tres estados y 29 culturas originarias de las que es necesario recabar su información culinaria.

La colección puede crecer al doble o al triple, ya que la información sobre gastronomía indígena y popular de México es abundante. Sería muy importante que la Dirección General de Culturas Populares e Indígenas continúe ese trabajo, añadió.

El ex director de Culturas Populares en el sexenio anterior, explicó que nuestra cocina es vasta ya que tiene dos aspectos cruciales a su favor. "México ocupa el segundo lugar en diversidad cultural. En el territorio nacional existen 62 lenguas maternas y sólo la India nos supera en este rubro al contar con 65 idiomas. Además, somos cuarto lugar en biodiversidad, luego de países como Brasil, Colombia e Indonesia. La diversidad cultural y la biodiversidad son ejes fundamentales en la generación de conocimientos y tradiciones, por lo tanto, la cocina es un aspecto esencial de ese patrimonio".

La investigación que dio origen a la colección Cocina indígena y popular se realizó en un periodo de tres años; la primera edición salió en 2000 y más de 200 personas trabajaron para que sus ejemplares llegaran a la cocina del público nacional y extranjero. En este arduo proceso, sobresalió la labor de un gran equipo de promotores culturales, quienes conversaron con casi mil informantes, es decir, amas de casa y cocineros de todas las regiones quienes compartieron sus recetas.

La presentación de la primera edición se efectuó hace casi cinco años y fue tan exitosa, que José N. Iturriaga y Henoc de Santiago, director de Educal, quien participó en la ceremonia, recordaron que tan sólo en esa ocasión se vendieron más de siete mil libros y que la colección completa cuyo tiraje inicial fue de más de 100 mil ejemplares, se agotó en pocos meses.

"Esperamos que tenga la misma suerte. Quienes trabajamos en este proyecto teníamos algunas dudas sobre si el tema de la gastronomía en un número tan alto de volúmenes iba a ser bien recibido. Hoy nos damos cuenta que cualquier expectativa quedó rebasada", aseveró Iturriaga quien agregó:

"Este es un trabajo gastronómico y antropológico que pone de manifiesto lo importante que es mantener el ingenio de la cocina ante la perversión de las tradiciones".

A decir de Henoc de Santiago, director de Educal, éste es uno de los proyectos editoriales más exitosos del Conaculta, ya que ha vendido en todo el país más de 100 mil ejemplares. Por su parte, Teresa Blanco, subdirectora de difusión y prensa de la Dirección General de Culturas Populares e Indígenas, quien asistió en representación de Griselda Galicia, titular de dicha área, señaló que esta colección representa un recorrido por la geografía y la historia mexicanas, gracias a estas recetas generacionales enriquecidas por la sazón de sus cocineros.

De los 54 volúmenes de la colección Cocina indígena y popular, editada por la Dirección General de Culturas Populares e Indígenas, 29 corresponden a las culturas originarias, 23 son de cocina popular y cinco pertenecen a grupos culturales minoritarios como los menonitas y los negros mascogos de Coahuila.



Muerte, ¿dónde está tu victoria?


Enrique Galván-Duque Tamborrel
marzo / 2005

 

Aun resuena en mi mente de mis aquellos,  ya muy lejanos, 17 años, la palabra ronca de un sacerdote ya mayor, añadiendo como coletilla a sus pláticas de ejercicios cuaresmales: "Mira que te has de morir. Mira que no sabes cuándo."

No obstante, se ha caído en una gran trampa, porque se ha predicado, presentado, explicado con sermones y charlas cuaresmales todo el contenido de la cuaresma, con su contenido de conversión, como objetivo principal, como lo nuclear, como lo principal, como lo esencial del misterio al cual la misma Cuaresma nos está preparando: la Resurrección de Jesucristo, al tercer día, de entre los muertos.

Y la Cuaresma nos ha preparado con horas extras, horas durante todos los días y aún antes de la Cuaresma, renovando y sacando a la luz un año más, todos los símbolos y gestos de un arrepentimiento y conversión vacíos de Jesucristo y llenos de nuestros sentimientos de un oscuro pesar, no sabemos de qué.

Acabada la Cuaresma, se acabó todo. Se acabó todo esfuerzo y todo proyecto de futuro de la renovación, de la conversión de nuestra vida.

El único proyecto era la Cuaresma, con todo su folclore, de procesiones de kilómetros, a recorrer en 16, 20 o más horas, pasos o carrozas con figuras de la Pasión de Jesucristo, penitentes y flagelantes, encaperuzados, nazarenos con cadenas o con cruces, costaleros, sangrándoles los hombros de pujar los pasos o carrozas.

¡Qué gran trampa! Porque lo importante no es la cuaresma, momento, etapa de preparación al Gran Misterio. El período de Cuaresma queda desproporcionado en su intensidad y vivencia. Lo importante, qué digo importante, lo fundamental, es la Resurrección del Hijo de Dios de entre los muertos.

"Muerte, ¿dónde está tu victoria? Muerte ¿dónde está tu aguijón?"

Se me va la imaginación por lo que conozco: Semana Santa de Andalucía, de Castilla, de Ixtapalapa, o de Taxco, aunque digan que es diferente.  Llega el Sábado Santo y todo se acabó.  Ya hemos acabado.  Los recuerdos de nuestros pecados, de nuestros arrepentimientos, quedan aparcados.  Ahora, a descansar de tantos trabajos extra, que hemos tenido en los cuarenta días y sobre todo de esa gran Semana, que la llamamos Santa, en la que nos volcamos y quedamos vacíos en cuerpo y mente para vivir el Gran Misterio al que todo ese periodo o etapa nos había preparado.  Todo se acabó, todo se acabó.  Llegamos al final. Adiós Resurrección, para la que nos estaba preparando.  Estamos cansados y hartos ya de tanto "trajín".

LA RESURRECCIÓN DEL HIJO DE DIOS DE ENTRE LOS MUERTOS... ya hablaremos más tarde, que ahora estamos cansados, agobiados, de procesiones, y todo lo demás de la Cuaresma. UHF! 40 días y más, trabajando y preparando para que todo salga bien. Las procesiones de "pasos" de imágenes preciosas, las bandas de música con ensayos y ensayos, los vía crucis procesionales con cruces penitenciales a los hombres y los cirios y los hachones, y los quinarios de dolor...

Para qué todo este esfuerzo, todo este tinglado de millones y millones, para que todo salga bien y se vea bonito, que esté bien, que guste y satisfaga a todos, por esa tendencia del ser humano, harto de tensiones, a descargarse de sus tensiones internas, de su culpabilidad, por cierto masoquismo de toda esta Cuaresma que hemos montado y que cada vez degenera en un gran espectáculo y un trajinar en las parroquias, preparando todo...

La Semana Santa ya se comercializó, nadie la entiende, todo es fiesta pagana, termina la fiesta y la humanidad sigue en lo mismo: asesinatos, secuestros, violaciones, asaltos, droga, guerra, etc., etc.  Pero aquello de: "Amaos los unos a los otros"; "Ama a tu prójimo como a ti mismo"; "No le hagas a nadie lo que no quieres para ti", el amor que Jesucristo predicó con el ejemplo, ¡Ah!, eso… eso es para los tarugos y dejados.

 

¡Por favor seres humanos….!

 

¡IMITEMOS A CRISTO!